Dr. Javier Del Pozo Roselló

La vida es corta, el arte largo, la ocasión fugitiva,
la experiencia falaz, el juicio dificultoso.
No basta que el médico haga por su parte cuanto debe hacer,
si por la suya no concurren al mismo objeto el enfermo,
asistentes y demás circunstancias exteriores
HIPÓCRATES. 460 AC. AFORISMO I.

INTRODUCCIÓN

A mediados de los años 70, la generalización del uso de la laparoscopia en aquellas pacientes afectas de esterilidad y dolor pélvico permitió llamar la atención sobre el diagnóstico de la endometriosis, enfermedad común a ambos grupos y a todas las edades.

Sin embargo, es con la presencia de la vídeo-laparoscopia en la última década y con la incorporación de los nuevos materiales (endoscopios, fibras ópticas, monitores de alta resolución, imagen digitalizada) que permiten una visión precisa, cuando la endometriosis alcanza una nueva dimensión, posibilitando también en un mismo acto operatorio el diagnóstico y sobre todo la estrategia terapéutica a seguir. Esta dualidad (diagnóstico- operatoria) impone la realización de la técnica en un medio quirúrgico bien utillado y con la información precisa a la paciente de los riesgos potenciales y las posibilidades de conversión a laparotomía, bien por una complicación o por la imposibilidad de realizar una cirugía adecuada por vía endoscópica.

La endometriosis sigue abarcando un importante porcentaje del trabajo del ginecólogo general. El tratamiento debe ajustarse a los síntomas y a las necesidades de fecundidad de la paciente. Obviamente, los tratamientos los tratamientos médico y quirúrgico desempeñan papeles vitales y en muchos casos puede ser necesario un abordaje combinado para alcanzar el efecto deseado.

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