Hace poco más de un año, España marcó un hito significativo en Europa con la aprobación de la Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Esta legislación pionera introdujo un derecho fundamental para miles de mujeres: la baja laboral por menstruación incapacitante secundaria. Esta medida fue recibida con esperanza por la comunidad de pacientes, especialmente aquellas que conviven con la endometriosis, una enfermedad crónica que afecta profundamente su calidad de vida.
La endometriosis es una patología en la que tejido similar al endometrio, que normalmente recubre el interior del útero, crece fuera de él. Esta presencia anómala provoca síntomas severos, siendo el dolor intenso uno de los más incapacitantes, a menudo acompañado de fatiga crónica y otras complicaciones que dificultan las actividades cotidianas y profesionales. Afectando a aproximadamente una de cada diez mujeres en edad fértil, su impacto en la vida laboral y personal es innegable.
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La promesa de un reconocimiento necesario
La implementación de la baja por menstruación incapacitante secundaria buscaba ofrecer un respaldo legal y social a estas mujeres, reconociendo oficialmente que el dolor menstrual severo no es «normal» y que puede requerir un descanso para su manejo. El objetivo principal de la ley era visibilizar la enfermedad, mejorar la calidad de vida de las pacientes y reducir el estigma asociado al dolor menstrual crónico. Se esperaba que esta medida permitiera a las mujeres gestionar sus episodios de dolor sin el temor a represalias laborales o a la incomprensión.
Antes de esta ley, muchas mujeres con endometriosis se veían obligadas a recurrir a bajas por contingencias comunes, lo que a menudo implicaba procesos más complejos y una menor sensibilidad hacia su condición específica. La nueva normativa prometía simplificar este proceso y garantizar un mayor apoyo, permitiendo a las pacientes priorizar su salud sin comprometer su carrera profesional.
Un año después: ¿cuál es el impacto real de la baja por endometriosis?
Tras un año de su entrada en vigor, es fundamental analizar cómo se ha traducido esta normativa en la realidad diaria de las pacientes. Los datos iniciales sugieren un aumento significativo en las solicitudes de la baja por endometriosis, lo que indica que muchas mujeres están haciendo uso de este derecho y que la ley ha comenzado a cumplir su función de reconocimiento y apoyo. Este incremento refleja una mayor concienciación tanto entre las pacientes como, progresivamente, en el ámbito médico y laboral.
Sin embargo, la implementación de cualquier ley de esta envergadura no está exenta de desafíos. Algunas pacientes aún se enfrentan a barreras, como la falta de información o la burocracia en ciertos entornos laborales o sanitarios. Es crucial que la difusión de información clara y accesible continúe, asegurando que todas las mujeres afectadas conozcan sus derechos y cómo ejercerlos. Asimismo, la formación de profesionales sanitarios y de recursos humanos en empresas es vital para garantizar una aplicación uniforme y empática de la normativa.
Beneficios tangibles y el camino a seguir
Para las mujeres que han accedido a la baja por endometriosis, los beneficios son tangibles. Poder descansar y gestionar el dolor en casa, sin la presión de acudir al trabajo, mejora significativamente su bienestar físico y mental. Esto no solo contribuye a una mejor gestión de los síntomas, sino que también reduce el estrés y la ansiedad asociados a la enfermedad, permitiéndoles retomar sus actividades con mayor energía y concentración una vez que el episodio agudo ha pasado. La ley ha reforzado la idea de que la salud menstrual es una parte integral de la salud general y que merece el mismo nivel de atención y protección.
Desde la Asociación Endometriosis España (AEE), celebramos este avance legislativo como un paso crucial, pero también hacemos un llamado a la acción continua. Es imprescindible seguir trabajando en la visibilidad de la endometriosis, en la mejora de los tiempos de diagnóstico y en el acceso a tratamientos especializados. La baja por endometriosis es una herramienta valiosa, pero forma parte de un abordaje integral que debe incluir investigación, educación y un compromiso social firme para garantizar que ninguna mujer se sienta sola o desprotegida frente a esta enfermedad. La lucha por una vida plena para las mujeres con endometriosis continúa, y cada avance legal nos acerca más a ese objetivo.
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